Hacia una educación para la vida en y con Tecnología Multimedia(TM)
Por: Yahir Alonso Ortiz


INTRODUCCIÓN

Que los apocalípticos, integrados (Eco, 1998) o deterministas tecnológicos (Broncano, 2000), los promovedores de la “democracia interactiva” o “Computrópolis” (Mattelart, 2007) olviden que la brecha digital o alfabetización digital no sólo es cuestión de infraestructura o conectividad, sino además de apropiación cultural, no es tema de ahora, si consideramos que Eco ponía el dedo en el renglón desde los años 60´s. Además se habla del “buen vivir” y esto es lugar para la Pedagogía.
Aún cuando se establece claramente que la relación, palestra: ciudadano-político, se gana o lleva a la escena de lo virtual, Castells (2005), o en todo caso, que mexicanos estamos todavía en situación de “cultura no incorporada” (Olivé, 2007). En tanto comprendemos las TICs o TM en educación, sólo para el “trabajo”, se hace pertinente posicionar el debate de las TICs ya no sólo como herramientas para la educación, sino como los nuevos modelos educativos lo indican, “para la vida”, para “la participación” (Torres, 2008) .
Con intensiones tecnológicas inclusivas, pues se sabe que el imaginario y uso de las tics está más cerca de la fragmentación (Dascal, 1998), propia de la tardomodernidad, que al establecimiento de redes para, además, reconstruir, o construir el “entramado social”; es fácil, en este sentido, convertirse en detractor tecnológico. Y este es un temor fundamentado que tienen las minorías, sobre todo los pueblos originarios.
Se puede pensar que lo que está en peligro es la inclusión de la TM en las aulas, pero la realidad mexicana dice lo contrario, pues ya no se pone en duda la viabilidad de ésta en los curricula longitudinales , pero si en los curricula transversales o los programas educativos que la incluyen y sustentan, por ejemplo, el llamado elefante blanco de la era Foxista: “Enciclomedia”.
A continuación, se intentará ahondar otras contradicciones que la investigación educativa plantea, en torno a las TICS, como bondades o posibilidades para romper “mayores injusticias[1]” y desigualdades que acarrea la tardía incorporación de las tics en las distintas parcelas del quehacer humano, sobre todo, aquellas que puedan vincularse al ámbito educativo
Sin embargo, la dificultad para abordar la realidad cotidiana que se ve impactada por las TM es tan compleja como los entramados que unen los nodos de la red, es así que comenzaré intentando reconstruir tres situaciones-temáticas cotidianas y de actualidad, el caso “Obama”, “love parade” y perspectivas del CONACyT, en donde las TM son el actor preponderante; para finalmente, deducir y proponer formas de apropiación tecnológica, no necesariamente desde una perspectiva educativa formal, aunque siempre desde el campo de la educación. Situando la discusión a partir de 3 paradigmas tecnológicos con que se intentan explicar los últimos 300 años de la humanidad tecnocientífica.
Ahora bien, en tanto no es muy claro el límite de los conceptos[2]: Tecnología de la Información y Comunicación (TICS) con Tecnología Multimedia(TM) se propone de momento, que, en la actualidad, toda TICS se basa en TM, aunque no toda TM es TICs.



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INCLUSIÓN: MÁS ESCENARIOS, MAYORES RETOS

En 2008 Barak Obama ganaba las elecciones presidenciales de EEUU[3], una especie de euforia tecnocrática devino realidad, al comprobarse la efectividad de los medios sociales electrónicos para promover su campaña política, sobre todo a través de twitter. Hasta la fecha se sigue hablando, no sin levantar ámpula[4], sobre las bondades de este tipo de tecnologías. ¿Cómo un equipo de campaña vio en la inclusión tecnológica la vía más efectiva para atraer a una buena parte del público massmediatizado?
Los geek, dieron, indirectamente, algunas respuestas, o mejor, fijaron su posición al no dar respuestas más allá del twitter o facebook[5]. Desde Merton o Lazarsfield se han utilizado métodos para analizar “el discurso”, sería interesante aplicárselo al dicho de Obama, para establecer su sentido “ideológico”.
Pareciera que no apoyaron las políticas, sino la “figura” del inexorable candidato. En su momento se piensa que el éxito “twittero” de Obama se debía, también, a lo “informal” del asunto. En tanto novedad, el equipo de Barak Obama lo hizo ver como todo un geek, ante una buena porción de los jóvenes votantes, amen del sentido “anti político” que se le dio a la promoción de su candidatura por esas vías que, en tanto medios masivos, “facilitaron”, aparentes, acercamientos con su candidato preferido.
Disburg, Alemania (2010). Tragedia fatal[6]. Se evidencia la desorganización, años antes denunciada, en uno de los festivales de música electrónica y diversidad sexual más reconocido a nivel mundial, el “Love Parade”.
Se comprueba, por otro lado, la efectividad e inmediatez de los teléfonos de tercera generación, y en general la TM. No se hubieran reconstruido los hechos con tan severa, expedita y efectiva precisión hace menos de 10 años, retrocedamos hasta el S-11. Los teléfonos de 2ª generación, sólo con posibilidad de audio dieron otras posibilidades, pero aún lejos de lo ocurrido en Disburg.
Uno de los elementos que organiza la economía mundial es el tiempo, tanto, que desde algunos lustros el horario mexicano sigue usos globales, y esto se vio reflejado en ese accidente que fue de los más sonados en los últimos años en la industria del ocio y placer. El uso “social” de las distintas herramientas, sobre todo cámaras de video y/o audio. Como se decía, los teléfonos celulares permitieron, en el “love parade”, lo que en otras situaciones no ocurrió, pero cuyos resultados se imaginan dantescos en comparación con lo de Alemania ( 11 de septiembre,2001): informar, enseñar, interactuar y comunicar a los interesados (familiares, amigos, periodistas, organizadores, policía, paparazzis, etc).
CONACYt“Sólo el 4% de los estudiantes están calificados para producir conocimientos científicos”[7], decía Alejandro Frenk, y ya se planteaba las paradojas de un país (México) que invierte alrededor de 5000 millones de pesos en un programa como Enciclomedia, entregando resultados que la llevaron a su desaparición.

Los tres escenarios planteados no sólo representan situaciones aparentemente disímbolas, donde la tecnología está al servicio de las distintas necesidades humanas, dando la impresión de que la TM se han internalizado más allá del uso comunicativo que se le atribuyó, al grado de general nuevos hábitos, sobre todo, nuevas formas de relacionarse, de resolver situaciones, formas de vivir, de producir conocimiento. Sin embargo la discusión está centrada, por lo general, torno a las formalidades de la temática, aun cuando ya, a estas alturas, su fiabilidad en los procesos educativos o de entramado social, se hace no sólo necesaria, sino indispensable. Las organizaciones sociales, no gubernamentales, allende la metrópoli, por ejemplo, intentarán vincularse con sus homónimas transfronterizas, en esto que bien se ha llamado la sociedad Red.
En cambio, aunque podemos encontrar ejemplos como los anteriores, o más cercanos y claros, en nuestro entorno ecológico, lo cierto es que escenarios/realidades de ese tipo muestran no sólo que es imposible apartar la realidad mexicana de la búsqueda de la representatividad y legitimidad científica; sino apartarla, además, de la fuerte tendencia determinista que impera en los países que las producen. Que generan el conocimiento científico-tecnológico.
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“Responden” los teóricos

Otra forma de entender el caso Obama nos la proporcionaría el mismo Castells (op. cit.), con situaciones que más bien pertenecen a “una cultura” cuyo determinismo tecnológico es su razón de ser. Y que hace más de 30 años se cuestionaba ya sobre lo que para nosotros, los mexicanos, es una realidad hoy[8].
Los del país del norte se daban cuenta que, aún “en tiempo de crisis” muchas escuelas invertían en “ordenadores”, de tal suerte que para los 80´s, “más de la mitad de todas las escuelas de los Estados Unidos las posee…” (Escuelas usuarios de microcomputadoras, citado por Greenfield, 1999. p. 169). En ese sentido Broncano llamaría a la cultura estadounidense actual, prágmata, cuyas características estarían ubicadas en una especie de “automatismo cognitivo” (Pozo, 1994), dejado al ser humano “completamente tonto y ciego como agente que toma decisiones” (Broncano, 2000).
De tal suerte que, asistimos a través del proceso electoral de Obama, a uno de los eventos que tanto se le critica a la “racionalidad instrumental”: la fragmentación cognitiva, evidenciada, in situ, en la falta de relación de los curricula (en Monereo, 2009, Fanfani, 2008) y por supuesto en ese interés inmediato por lo que está de moda. En el caso Obama, entonces, es posible que la TM no se usara como un acto de conciencia, en tanto los usuarios también eran ciudadanos afectados por la novedad (geek), y cuya educación o comportamiento instrumental lo lleva a pautas “prosociales”, más en aras de la moral mediatizada que de una conciencia moral interna.
El “love Parade”, sin embargo, no deja lugar a dudas sobre las múltiples posibilidades de las redes sociales[9], en donde “el mundo” se entera de lo que pasa en tiempo real, de tal suerte que en ese mismo momento se da a la ardua tarea de encontrar soluciones, responsables o evidenciar, in situ, la falta de organización por parte del estado encargado de auxiliar en estas situaciones. Poco se habla en los manuales y demás bibliografía sobre el trabajo colaborativo en estas circunstancias, es claro que el teórico se atrevería a plantear un ejemplo como el caso del “love Parade”, sin embargo eventos de éste tipo cambian la perspectiva tecnológica. Otro caso sería el mencionado S-11 o los bombazos en España, adjudicados a Alqaeda, donde la colaboración humana se establece rompiendo toda prospectiva teórica, educativa o no, sobre el uso interactivo de la TM.
Tal y como lo plantean los teóricos, la TM, queda rebasada, mostrando en este caso tipos de hábitos, costumbres, o valores humanos que a poco se creían desaparecidos, de tal surte que en ese tipo de eventos fatales, se establecen “esquemas de comportamientos y valores a imitar por todo el planeta” (Amador, 2008).
Si una forma de establecer el vinculo entre educación y cotidianidad lo aportan las situaciones ahora mencionadas, queda claro el uso pedagógico que se le pudiera dar, y se le está dando, a las TM, sobre todo aquellos dispositivos, que como la telefonía celular, está más al alcance de todos. En los casos de catástrofes, el trabajo en pares, el trabajo interactivo. (iCamp, 2009), que los teóricos proponen queda, por un lado rebasado, pero por el otro confirma la efectividad y utilidad de éstos artefactos basados en microelectrónica y nanochips.
En su turno representantes del CONACyT, disertan sobre las bondades de la tecnología y las peripecias que la escuela atraviesa para establecer una cultura tecnocientífica a la mexicana, permeada por una perspectiva instrumentalista-laboral, en donde pareciera que el único fin de la educación y las TICS, es la de vincular, a los entrenados en éstas, con el mercado laboral, o como una forma de contribuir al desarrollo social, político o económico de un país, pero siempre olvidándose como individuo o miembro de algún colectivo, que también necesita desarrollo personal.
Si bien es posible que la gran mayoría de los estudiantes encuestados por el CONACyT, nunca llegarán a producir conocimiento, no se aduce, de donde se saca la idea de que así debiera ser; es decir, la tecnología como instrumento del capital, solo obedece a determinismos que en poco ayudan o han ayudado al desarrollo personal, no vallamos tan lejos: del usuario. Si se sigue esperando a que exista una cultura tecnocientífica que amplie el espectro que nos dan del 4%, la realidad científica mexicana, planteada por los representantes de organismos científicos, no da para solventar a más del 90% de futuros empleados, si es que todos logran insertarse en el mercado laboral profesional. Por un lado, tales posturas alientan determinismos tecnológicos, en aras del pragmatismo, excluyentes en donde la TM no parce trascender la mano de obra calificada, transformándonos en “peones” tecnologizados.
Si esta perspectiva científica es la que permea el diseño y organización de nuestros programas educativos actuales, se entiende por que poco se ha desarrollado la ciencia en nuestro país. Es pertinente recuperar lo que planteaba Pablo Latapí: “En un principio todo era investigación, experimentación, exploración… hasta que entré a la escuela”.



3
Sociedad de la Información (SI), Sociedad del Conocimiento (SC)… Sociedad Red (SR). ¿Y, México?


Un árbol bien plantado, mas danzante..
O. Paz
Así como de Enciclomedia a las TM o a las TICS, hay un gran recorrido teórico-metodológico-actitudinal y que además estas tecnologías por sí solas no explican la situación (Broncano, 2000), también es realidad que para “enterarnos” sobre algunos efectos, directos o colaterales, del determinismo instrumental en nuestra cotidianidad[10], antes debemos sensibilizarnos sobre la atroz instauración, ex profeso, de las TM en aulas mexicanas, con intensiones más de presiones internacionales, con visiones de mercado. Apresurando procesos o deteniendo otros; rompiendo con tiempos y procesos humanos “orgánicos”, a favor de la estandarización educativa, o alfabetización digital que en la vida diaria poco se atisba. Más aún, sabemos que, defensores de los derechos humanos hasta la electrónica están inmersos en estos temas de TICS y educación, TM y Educación.
Es así que la densidad y cantidad de elementos que intervienen en las relaciones TICS/TM-educación y las herramientas para analizarlos son el resultado, precisamente, de esa complejidad que arrastra la situación educativa mexicana, en particular, pero regional o continental, por lo general.
Ende, no es posible continuar sin pretender establecer, de manera empírica, el momento tecnológico en que está inmersa la Nación mexicana. Considerados al menos 3 de los paradigmas sobresalientes para realizar nuestra aproximación a la convulsionada comunidad educativa; destacaremos la interpretación y triple recorrido que sobre la SR, SI y SC, hacen Castells(2000), (Olivé, 2000) y Amador(2008). Este recorrido histórico tecnológico, como se sabe, comenzaría[11] con la SI hacia la SR. O si se es más preciso, el recorrido puede ir del comienzo de la Telecomunicación en el siglo antepasado (S. XIX), hasta la astrofísica en el S. XXI.
Sin necesidad de retrotraer toda la escena, Greenfield[12] lo propone y cuestiona hace más de 30 años, ahora a nosotros acarrea felicidad y un imaginario más sólido sobre otra “realidad”: México está invirtiendo en TICS y educación. Diríamos que nos encontramos en una SC, saliendo de la SI, sin embargo otra de las características que apañamos de la posmodernidad es “el fin de los metarrelatos” o “la caída de las grandes ideologías” (Marroquín, 2010), la sociedad mexicana fluctúa aún en los tres ámbitos de éstos paradigmas, así vamos de la SI, ejemplos de difusión de información hay de sobra, a la SR (es difícil imaginar a alguna familia mexicana “urbana” sin un artefacto de 3G en su casa).
Por su parte, teóricos de la comunicación se encargaron de diferenciar información de comunicación y difusión, el intento de separación ocasiona, a la vez, otra serie de confusiones, que una vez salvadas, amplían la perspectiva de manera significativa, en ese sentido de la comunicación, tanto en la SI se “ocupan” de la difusión, en donde el individuo se ve como un recipiente vació[13], un receptor pasivo; en la SR es necesario además, personas con capacidad de “participación” e interacción.
¿Cómo hablar de participación e interacción, de SR, cuando se sigue pensando a las tics desde una perspectiva mercantilista? o en términos más generales ¿facilista o excluyente? Las tecnologías, para la mayoría de los mexicanos, es más cuestión de estatus o sobrevivencia que de calidad de vida y entrenamiento para la vida; la compra de un PC[14] aún se percibe como lujo o algo secundario, pues además de que implica trabajo extra, per sé, se comprende como sinónimo de trabajo.
Para comprender la urgencia de la implementación oficial del uso de las TM en los curricula, y no como cursos o talleres agregados, sino pensando su desplazamiento a la propia dinámica cotidiana, de cada escuela o grupo social en particular; debemos contemplar tres características propias de la posmodernidad tecnológica: la eficiencia, Valor y referencia simbólica (Broncano, 2000). Lo curioso es que si bien, la SI es el primero de los paradigmas y contabiliza al menos 3 siglos; en el modelo SI, más primitivo, estaban ya establecidos las 3 características señaladas por Broncano. Que sin embargo también las sociedades, naciones o países primigenios, hace más de 10 mil años formaban, en cierta medida, no como lo entendería Broncano, sociedades “tecnocientíficas” entre los mayas, peruanos, Rapa Nui, etc. Esas características, empero, se acentuaron, a partir de la Revolución Industrial.
En este sentido, como ya se comentaba, la imposibilidad de apropiarse de una herramienta no está encerrada en ella misma, sino en las relaciones de clase, económicas, geográficas, etc. que ahí se manifiestan. Haciendo parecer a los mexicanos, a las economías “emergentes” o de tercera, reacios, o torpes, cuando en realidad podría tratarse de una especie de resistencia cultural (Marroquín 1976).
En ningún otro momento de la historia tanto como en la SR estos tres elementos conspiran en doble sentido, como instrumentos conceptuales de inclusión o exclusión, ¿dónde estamos parados nosotros?
Los 2 ejemplos manejados sobre el uso de las redes sociales y TM de tercera generación, o los gastos en TM que menciona el CONACyT o Enciclomedia, exceden otros presupuestos más apremiante, y nos posicionan, técnicamente, por definición, en una dinámica, eventualmente de SR. Tal es el caso de numerosos eventos donde, Carlos Slim, Neri Vela, Molina, O. Paz, Rigoberta Menchú, Freire, Fromm, Broncano propusieron desde México una campaña massmediática que definitivamente impacta lo que hacen, están haciendo y harán.
Pareciera que los países subdesarrollados, o en vías de desarrollo (término perenne y chauvinista para sentirnos más cómodos y en proceso o vías, de…) no la tienen nada fácil cuando hablamos de infraestructura necesaria para realizar nuestras labores cotidianas en donde las TM están involucradas.
Cómo incluir las TICs en nuestra agenda local cuando hay necesidades más apremiantes? (Fanfani, 2008). Aunque pareciera una propuesta conformista, nos estamos imponiendo otra forma de comprender la realidad educativa mexicana, en donde pareciera que las TM están relegadas a un espacio meramente social o, exclusivamente científico, como el caso mencionado por el CONACyT, relegando a ese 4 % a un estatus de solemnidad imposible. ¿Donde quedó la incursión en esos temas, por ensayo y error o ya por “búsqueda y experimentación”?
Algo que se puede rescatar del materialismo histórico es la propuesta de que los cambios se dan a saltos, si los mexicanos actuamos de esa manera tendríamos que dar el salto promoviendo las ventajas y bondades en otros aspectos de la vida, que también corresponden a la posibilidad de mejorar el desarrollo persona o la relación y situación profesional. Saliéndonos de esa perspectiva laboral sobre las TICs. A caso no el TRI cantaba ya a principios de los 80´s, ¿es tan feo el trabajo que hasta pagan por hacerlo?[15]
Transitamos de la SI a la SR y no tenemos que hacer viajes exóticos, sónicos o con potentes distractores, como en listaría el Dr. Freud. Es posible que las sociedad mexicana haga este recorrido de una manera psicotizada (Igor Caruso, 1978). Saliendo del D.F. se hallan contrastes que explican porqué, también los extranjeros quedan fascinados con la tecnología Prehispanica (tenián ya “eficientes” sistemas de “comunicación”).
“En una ocasión, narra un antropólogo, me encontraba en la sierra de Oaxaca, con mi cámara filmadora, eran los años 90´s, se me acerca un indígena y dice: “qué está haciendo”, yo comienzo a explicarle… hiciera de cuenta que en una caja de zapatos… La persona hace esfuerzos para comentar algo, al paso de 20 minutos de explicaciones, éste respondió, si pero yo quería saber que tipo de lente está usando”.
El antropólogo quedó fascinado al descubrir la pericia de aquella persona sobre la cámara filmadora. El antropólogo se enteró más tarde que don Juan, estaba de “mojado” en los Ángeles hacía más de 10 años.
Ser un poco como también lo podría decir Octavio Paz, más glocal.

CONCLUSIÓN
Durante más de 4 meses mi interés por las TICs fue a la vez que incrementando, variado, esclareciéndose, complejizándose; en una especie de ejercicio deconstructivo, a partir de lo revisado en clase. Así, de Enciclomedia a las TICs y TM, me hizo necesario, además de la revisión bibliográfica correspondiente, la revisión de las situaciones que pretende abordar[16] esa teoría a la luz de la cotidianidad Evidentemente tratada y resuelta en alguna de las múltiples contradicciones puntualizadas en clase. Por medio de los autores que han entrado de lleno a la discusión, entre los más destacados e implicados en la definición de SR a SI, Fernando Broncno, Manuel Castells, Rocío Amador, he intentado plasmar, otra de las preocupaciones en torno al involucramiento de la TM.
Es con el mismo Broncano, en quien me guiaré para esta parte de la conclusión, quien a su vez, quizá, no esperaría transformar el paradigma, no es la intención de éste Investigador y filósofo posmoderno, pero si ayuda a entenderlo, actuarlo o construirlo en esto que se llaman la sociedades tecnocientíficas, tecnócratas, técnicas, según sea el caso. Brevemente lo explicaría Broncano(2000): “sin duda, para conseguirlo necesitamos abandonar la frivolidad posmoderna del constructivismo”. Y no es que la “teoría de los sistemas” aporte algo mejor o más sólido; esta ahí, la tercera vía o 7ª fuerza en psicología.
Lo mejor del fin de las utopías es que, efectivamente, tenemos más que nunca “todo a nuestro” alcance para ensayar lo que nos lleve en dirección de nuestros intereses y necesidades, hacia perspectivas educativas más lúdicas, donde la ganancia instrumental sea lo que persevere, sí, pero no sólo con la intensión de que los chiquitines ingresarán tempranamente a una SI-SR, y olvidarán las habilidades para la vida, en función de las habilidades de subsistencia, que pareciera es lo que los hace ingresar, tempranamente, a los sistemas educativos técnicos, los que más proliferan en nuestro país. Ante una realidad de alienación tecnológica(por citar la que nos interesa), haciéndonos autómatas cognitivos. Al grado de los seguidores twitteros de Obama, señalados.
“¡Qué aturdido se encuentra el joven en el cascarón hecho pedazos”(Eslöeterdijk, 2006), dice el filósofo. Es claro que el joven polluelo no estaba preparado para remontar el vuelo y se quedará así, un tanto cojo. Esta perspectiva es dramática aunque precisa para describir que podría estar pasando en la educación en y para las TICs, donde sin considerar “el tatuaje” tecnológico que traemos ya en el inconsciente colectivo(Karl Jung) o habilidad mecánica(Johan Huizinga), lo cierto es que la forma en que se organizan y diseñan los curricula multimediatizados apartan más que promueven el uso de ésta tecnología; en eras de un mercantilismo que de un desarrollo personal, aún cuando este es otro de los derechos que documentos, firmados por todos los gobiernos agrupados a los distintos organismos ONU, CEPAL, OCDE etc., y que contemplan como posibilidad.
Los tres ejemplos sobre el uso de la TM en lo cotidiano-dramático, nos da la pauta para aventurar el salto, es posible buscar otras formas de relacionarnos con ellas, trascender lo laboral-educativo, para llega a los planteamientos lúdico-creativos que ya se observan en aquellos eventos (Obama, Love Parade, S-11)
Cerraré con esta misma intensión a través de Broncano; él “se mueve más por una idea “satisfactora” más que maximizadora de la racionalidad… más lo que la satisface en lo inmediato que lo que pueda ser más eficiente”


Bibliografía
Amador, B. Rocío. “Educación y tecnologías de la información y comunicación “. Morata. España. 2009
Broncano, Fernando. “Mundos Artificiales, Filosofía del cambio tecnológico”. Paidós-UNAM. México. 2000
Castells, Manuel. “La sociedad Red, una visión global”. Alianza. México
Eduardo Subirats “Linterna Mágica. Vanguardia, Media y cultura tardomoderna”. Siruela. España 1997
Greenfield, Marks. “El niño y los medios de comunicación”. Morata. Madrid. 1999
Marcelo, Dascal. “
Mattelart, Armand. “Historia de la sociedad de la información”. Paidós. Barcelona. 2007
Marroquín, Enrique. “Entre pasillos y escaparates, el MALL signo de nuestro tiempo”. Imdosoc. México. 2010
“La contracultura como protesta”. Joaquín Mortíz. México. 1976

Manual de uso del Software Social en la Educación Superior. ICAMP. Ministerio de Industria y Comercio. España. 2008. www. Icamp.eu

Igor caruso. “Narcisismo y socialización”. S. XXI. México. 1978
Peter, Sloeterdijk, “Venir al mundo, venir al lenguaje”. Ed. Pre-textos. España. 2006
Pozo, M. Ignacio. “Psicología del aprendizaje universitario: la formación en competencias
Olivé, León. “La ciencia y la tecnología en la sociedad del conocimiento”. FCE. México
Tenti Fanfani. “Nuevos temas en la agenda política educativa”. UNESCO. Argentina. 2008
Torres, María. “derecho a la educación es mucho más que acceso de niños y niñas a la escuela”. FLACSO. 2008

Sitios web
http://www.jornada.unam.mx/2009/10/28/index.php?section=politica&article=017n1pol
http://www.lajornadanet.com/diario/opinion/2008/noviembre/111.html
http://www.rpp.com.pe/2010-07-27-despues-de-la-tragedia-loveparade-video_282999.html
http://www.rpp.com.pe/2010-07-27-despues-de-la-tragedia-loveparade-video_282999.html

TV“Discutamos México”, programa de televisión transmitido el 26/11/2010, en el canal mexicano, de televisión abierta, 11 tv.

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notas

[1] No es para desconsolarse, pero, a más de 80 años de creada la SEP, apenas hay un 22% de eficiencia de eficiencia terminal en el área de educación indígena. Aún así, que sólo un 4% de los estudiantes tenga posibilidades “reales” para producir conocimiento en un país donde los presupuestos educativos varían del 85% a la “nada”, resulta de menos paradógico.
[2] es posible que una discusión sobre conceptos se pueda suspender al recurrir a las etimologías, sin embargo para muchos no es la definición de este tipo lo que esclarece, tanto como sí lo haría una definición histórica, en donde el concepto trasciende la noción academíca y etimológica, al grado de explicar a nivel de procesos sociales
[3] http://www.jornada.unam.mx/2009/10/28/index.php?section=politica&article=017n1pol
[4] http://www.lajornadanet.com/diario/opinion/2008/noviembre/111.html
[5] Con el interaccionismo simbólico como método se podría dar cuenta de estas situaciones
[6] http://www.rpp.com.pe/2010-07-27-despues-de-la-tragedia-loveparade-video_282999.html
[7] Alejandro Frank,en “Discutamos México”, programa de televisión transmitido el 26/11/2010, en el canal mexicano, de televisión abierta, 11 tv.
[8] Eduardo Subirats (1997), propone para comprender esta asincronía o desface con nuetros vecinos del norte o los otros miembros del G5, que para ciertos escenarios, como América Latina, no estamos hablando de posmodernidad, sino a caso, de tardo modernidad, por haber llegado tarde y con ésta todos los vicios de la posmodernidad.
[9] http://www.rpp.com.pe/2010-07-27-despues-de-la-tragedia-loveparade-video_282999.html

[10] Los ejemplos massmediáticos comentados en los puntos 1 y 2, fueron realidad y noticia en su momento
[11] Este recorrido es totalmente arbitrario, aunque más o menos consensado, y de ahí que se considere, sin embargo, algunos (Mattelart, Foucault, Eco, Ilich) proponen la SR, incluso, como una de las primitivas intensiones del hombre.
[12] Página 4 de éste documento
[13] Recordemos la metáfora de la aguja hipodérmica
[14] La TM trasciende la figura del PC, sin embargo en el imaginario es éste aparato precisamente lo que magnifica el significado de “educación”, diferenciándolo inmediatamente de otras TM multimedia menos asociadas con el acto educativo, como lo son el teléfono celular, ipod, ipad, videos, DVD, Audio..etc.
[15] Fragmento de la canción, “renuncio”, el TRI, de México.
[16] En este sentido la labor del Tutor individual fue indispensable.

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